Archivo mensual: agosto 2014

El Molesto Monolito

Estaba -porque ya no está- en la plaza de Bibataubín de Granada.

La verdad es que yo apenas me había fijado nunca en él, a no ser por los chorreones de pintura que, en abundancia, solía tener manchando la piedra, y, como cada vez que veo un monumento, escultura, o lo que sea que huela a viejo, histórico o artístico, pintarrajeado con grafitis o con varios impactos de pintura de distintos colores, las tripas me dan un vuelco y siempre pienso lo mismo:

¡Qué tolerantes y respetuosos oye…!

En fin, manías que uno tiene ya ven, que se manchen las viejas paredes de nuestras viejas iglesias, por ejemplo, es algo que me saca de quicio, no por los curas ni por la institución, sino por el significado último del acto vandálico. Por la posibilidad de hacerlo sin peligro y sin castigo posible. Por poder hacerlo impunemente. Porque al hacerlo demuestran sus pocas ganas de dialogar con nadie.

Esto es de los otros y hay que destruirlo a toda costa.

El caso es que, desde hace ya décadas, en este país nuestro la memoria solamente tiene un tinte, igual que pasaba antes oye, ¡qué casualidad!

Será que al final unos y otros solamente persiguen destrozare y a los demás, alineados o no, que nos den por saco. Será eso.

En Granada acaban de retirar un monumento que rendía homenaje a un hombre al que fusilaron cuando la guerra -mira que hace años ya, ¿eh?- a un hombre al que mataron por sus ideales.

Igual que a otros tantos miles y a todos  -a todos- habría que guardar respeto y las personas que quieran rendirles homenaje también, sin que por ello se vean calificados, o mejor dicho, descalificados y tratados como asesinos y criminales. Peor mirados que los asesinos impolutos que se pasean por ciudades del norte de España y son tratados como marqueses.

Lo mismo que se exige respeto y tolerancia para unos, hay que entregársela a los otros, porque si no, el concepto de justicia y de equidad se rompe y en vez de curar, sanar y olvidar, las heridas se reabren y el rencor se abre paso en nuestros corazones.

Aunque quizás esto precisamente es lo que llevan años buscando. Reabrirlo todo, volcar el cubo de la mierda fétida y que nos salpique a todos. Quizás es esto lo que llevan buscando toda la vida.

Porque, pienso yo que si usted retira un monumento dedicado a alguien fusilado, por regla de tres directa debe quitar todos los monumentos dedicados a todos los fusilados. Sean quienes sean.

Porque si le da bombo, platillo y memoria a unos y a los otros no, se está cometiendo la misma injusticia que cometieron antes con usted.

Y eso no es recuperar la memoria y homenajear a los que lo reclamaban, eso es escupir el rencor y la rabia por la derrota guardada y macerada durante muchos años en oscuras bodegas y negras cavas.

Si usted quita el monolito de Jose Antonio, debería -por ejemplo- quitar todos los monumentos dedicados al Lorca fusilado y dejar, tan sólo, los que honren su memoria artística.

Para el caso los dos fueros cosidos a tiros sin más trámite ni juicio, los dos de forma muy democrática, los dos fueron iguales de mártires de nuestra estupidez y de nuestra vieja costumbre de matarnos los unos a los otros por unas lindes o unos colores.

Sin embargo dudo mucho de que nadie haga nada -más que nombrarme de facha recalcitrante y de contrarrevolucionario- aparte de seguir quitando lo que señalen los de un lado, pisoteando y denigrando lo que los otros respetan y pretenden conservar.

Y así, como siempre, volveremos a enviar al carajo la oportunidad de vivir todos juntos y unidos bajo el cielo de la nación más hermosa de la Tierra.

© A. Villegas Glez, julio 14

 

 

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