Archivo mensual: diciembre 2013

EL SABOTAJE

Las tres sombras avanzaban sigilosas y precavidas bajo el ventisquero de nieve, con los ojos entrecerrados y con el pañueluzo que cubre sus bocas y narices marcado por el aliento que se hiela nada más salir de sus bocas:

–        ¡Cojones qué frío!- dice uno de ellos.

–        Ni que lo digas, este hideputa podría haberse ido a vivir al Ecuador…

–        ¡Shhhssssttt, silencio!, no vaya a oírnos alguno de esos duendes…

Y las tres figuras continúan acercándose a la cabaña de troncos de madera y al cobertizo que tiene adosada. El frío glacial les hace doblarse sobre sí mismos, mientras tras ellos la ventisca borra los tres pares de huellas:

–        Teníamos que haber traído los dromedarios…

–        ¿Para qué?…

–        ¡Callaos coño, que al final nos cogerán!- el que habla es el mayor de los tres hombres- ¡venga, desplegaos!-ordena casi militarmente.

Entonces uno de ellos va hasta una de las ventanas de la cabaña y mira en su interior, tras echar un vistazo se gira a sus compañeros y alza el dedo pulgar hacia arriba. De inmediato los otros dos llegan hasta la puerta del cobertizo y rompen el candado y entran.

Allí está, rojo, brillante y hermoso hasta dar envidia:

–        Qué bien se lo monta el guiri éste, igualito que nosotros…

–        Ya ves lo que son las cosas…

–        Venga, vamos a lo nuestro…

Los dos hombres sacan de sus sacos una llave de mecánico, se meten bajo el trineo y empiezan a aflojar tuercas y tornillos como locos. Cuando acaban se fijan en las cuadras.

Allí hay varios renos que les miran desconfiados, alguno bufa, enfadado y todos permanecen pegados a la pared, sin atreverse a bramar ni mugir.

Uno de los hombres vacía un bote entero de un potente producto laxante en el agua de los renos. El otro sonríe abiertamente y hace la broma fácil:

–        ¡Se van a cagar!- dice, y su compañero no puede reprimir la risa.

–        Aajajajaaaaaaa—qué gracioso eres

Terminada la operación, se reúnen con el tercer hombre, que seguía vigilando a través de la ventana. Miran los tres hacia dentro, y allí ven al gordo vestido de rojo rodeado de duendecillos verdes que envuelven regalos como locos mientras el gordo los fustiga con un látigo:

–        ¡Joer cómo arrea el menda!

–        ¡Ya ves!, menudo explotador está hecho

–        Jejejeej, éste año se va a enterar de lo que vale un peine…

Luego los tres hombres se alejan peleándose de nuevo con la ventisca, clavando las piernas en la gruesa capa de nieve. Uno de ellos, de barba bermeja le dice a otro.

–        Qué ganas tengo de llegar al desierto, leñe

–        Pues anda que yo compañero, que me estoy volviendo blanco de frío…

–        AJAAJAJAJAJAJAJAJA

Y la risa estruendosa recorre aquel perdido rincón del polo norte mientras los hombreas se confunden con ella y desaparecen:

–        ¡Teníamos que haber traído los camellos!

–        Son dromedarios Baltasar que no te enteras…

Unos días después…

–        Ya está todo cargado vuecelencia- le dice un duende verde al tío vestido de rojo.

–        ¡Bien, bien!- dice- y luego le da un latigazo al duende.

–        ¡AY!, ¿y esto por qué?

–        Para que no pierdas la costumbre…

Luego les da un latigazo a los renos, que tienen una mala cara impresionante y el trineo echa a volar. El duendecillo contempla entre horrorizado y satisfecho que mientras alza el vuelo el trineo va perdiendo piezas por el camino. El duende sonríe, y su sonrisa se ensancha cuando el trineo alcanza cierta altura y acaba por descuajeringarse del todo, puede oir la voz del tío de rojo gritando:

–        ¡Hijos de putaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- mientras cae en barrena hacia la nieve.

Pocos días después, pasado el día de Navidad, metidos en una tina de agua caliente cada uno, los tres hombres leen el Noticiario de Oriente:

“Última hora: Se ha encontrado el mítico trineo de Papá Noel, o lo que de él quedaba incrustado contra la nieve y hecho pedazos, a su alrededor se han descubierto cientos de miles de cagadas de reno. No hay noticias de los renos ni del conductor del trineo. Este año, los niños del Mundo recibirán sus regalos solamente el día de Reyes.

Colorín colorado…

© A. Villegas Glez.

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