Archivo mensual: junio 2013

Autonomías

Cuando yo era pequeñito, en España todavía existía aquello tan bonito de los pueblos y regiones, pero pronto una nueva palabreja, llena de esperanzadora vitalidad y modernismo se empezó a escuchar. Autonomía.

Ahora resultaba que cada grupo de regiones, cada trozo de España, se distribuyó administrativamente en Comunidades Autónomas, o sea, que cada una lucharía por lo suyo, ayudando además a las otras, creando así una España próspera y eficaz en lo burocrático, una España descentralizada que era la que deseaban ciertos negociantes de la novísima Constitución.

Y claro, desde el primer momento empezamos a cagarla, no podía ser de otra manera.

En vez de trabajar para que cada autonomía prosperase y así, el país prosperase, cada una se ocupó tan solo de crear un entramado de consejerías, parlamentos, secretarías, delegaciones y otro millón y medio de cosas que básicamente, ninguna servía para nada.

También se vió reflejado ése carácter tan español y que nos une tanto, que es la envidia y la picaresca.  El dinero que fluía del Estado central, que resulta que gobernase quien gobernase, nunca lo hacía bien, era represor y fascista y tenía a las nacionalidades de España acogotadas.

Pronto el dinero empezó a gastarse en gilipolleces, como cambiar carteles de las autovías desde Murcia hasta Barcelona, en querer ser diferentes, en querer ser los menos españoles de los españoles, renegando de nuestra común cultura e Historia, violando a ésta última sin ningún rubor ni vergüenza.

¿Y todo por qué?… Pues porque con el estado autonómico robar, sisar, esconder, llevarse a Suiza, a las Bahamas o a Gibraltar el dinero, medrar aunque se sea un inútil, tener coche oficial y chorbas a tutiplén es mucho más sencillo y rentable.

Ni más ni menos…

Pues ya me dirán ustedes lo que hemos avanzado estos últimos cuarenta años, avanzamos sí, pero hacia atrás, hacia el abismo donde siempre caemos los españoles.

Ya me dirán lo que tanta competencia en educación o salud por ejemplo nos han traído…

Ya me dirán ustedes si estas Taifas de mierda no son lo que nos merecemos, por burros, por ciegos, por políticamente correctos, por imbéciles, por débiles, por incultos y por inútiles.

Cuando yo era pequeñito una nueva palabra surgió, sonaba bien, autonomía, pero con los años se ha convertido en sinónimo de una terrible y destructora pesadilla.

 

© A Villegas Glez.

 

espvieja

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